2 de noviembre de 2011

Échale la culpa al alcohol.


Aprovecha el momento, disfruta de la sensación de ser libre aunque sólo sea por un instante. Siente la magia de saber que todo es posible. Un mundo donde todos tus deseos se hacen realidad. Tu propia obra. Tu propia historia. Disfruta de ese momento fugaz de fantasia, porque cuando el telón se cierre y despiertes, volverás a la misma rutina de ayer, esa que te han impuesto y que no puedes evitar. Pero tranquilo, que el telón volvera a levantarse...
a la noche siguiente...

Corre, ve de lugar en lugar, salta, baila, y déjate caer en cualquier sitio, en el primero que veas. Échate a los brazos de esa chica a la que follas en secreto, dale una hostia a la zorra que tanto odias, suéltalo todo, todo y todo, todo lo que piensas. Desahógate, y no reflexiones, haz las locuras que quieras, salpica a la gente con tu purpurina, haz felices a los viejos con tu alegría, no mires atrás y, si te preguntan, échale la culpa al alcohol.
PD:He vuelto,y con cosas que contar.

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