“Lo que tu veas”. Miedo y asco en Las Vegas, un gato cruzando la calle, una pareja follando en el portal. Tu ropa en el peor sitio posible: puesta. “Pero que da igual”. La Coca Cola y la Coca Cola light, la farlopa y el cristal, tu piel y el nórdico. El tacto inalámbrico de ayer antes de no tocarnos. “No tengo que convencerte”. Del cambio climático de tus pezones, del altruismo de Gandhi en unos grandes almacenes, de las guerras ganadas de tu tanga sin mover un puto dedo. Del temblor de mi testosterona en un ocaso en Cophenague. “No sé qué quieres que te diga”. Que el verano cuelga por los tobillos, que no te gusta el efecto invernadero de los orgasmos a deshora, que nuestras sombras saben a cerveza. Que nos cobremos uno del otro en efectivo, quédate con la vuelta. Que sí, que hablemos mejor del tiempo y esas cosas. Vamos a decir lo mismo.
17 de octubre de 2011
No es el rock.
“Lo que tu veas”. Miedo y asco en Las Vegas, un gato cruzando la calle, una pareja follando en el portal. Tu ropa en el peor sitio posible: puesta. “Pero que da igual”. La Coca Cola y la Coca Cola light, la farlopa y el cristal, tu piel y el nórdico. El tacto inalámbrico de ayer antes de no tocarnos. “No tengo que convencerte”. Del cambio climático de tus pezones, del altruismo de Gandhi en unos grandes almacenes, de las guerras ganadas de tu tanga sin mover un puto dedo. Del temblor de mi testosterona en un ocaso en Cophenague. “No sé qué quieres que te diga”. Que el verano cuelga por los tobillos, que no te gusta el efecto invernadero de los orgasmos a deshora, que nuestras sombras saben a cerveza. Que nos cobremos uno del otro en efectivo, quédate con la vuelta. Que sí, que hablemos mejor del tiempo y esas cosas. Vamos a decir lo mismo.
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